¡Es una hermosa niña!
Brown al fin estaba tocando la bocina cerca de la casa con un desespero increíble, pero aún así Gerald sintió una paz como ninguna otra persona le habia dado antes. Quería ver esa bebe a toda cosa, sentir su piel, cargarla en sus brazos, ver porque era tan inquieta a la hora de dormir.
—¡Llegamos! ¿Cómo se encuentra la muñeca?
—Fatal, ambas, están adoloridas y estoy muy segura de que ella quiere salir —le respondió Gerald vuelto un caos total al momento de dar explicac