Veo esa típica sonrisa de Gerald y la inclinación de su cabeza que deja caer un mechón de su cabello sobre su frente.
Sus dedos juegan con mis piernas dejándome tiernos besos en ellas hasta que sus manos llegan al borde de la tela de mis bragas y pacientemente me las quita hasta dejarme completamente desnuda.
Sus ojos me recorren mientras busco una forma de cubrirme, mis mejillas están completamente rojas por la vergüenza, pero aún parece tranquilo e incluso disfruta de la vista frente a él.