—¡No, no, no! ¡Te equivocas Osvaldo, relájate un poco! —Brown gritó agitado, tan pronto como vio a mi padre como un león hambriento—. Déjame darte una explicación decente, ¡no necesitas preocuparte tanto!
—¡No quiero ninguna m*****a explicación! "Amigo". Siempre fuiste un pica flor, ¿o acaso te olvidaste de Erika? ¿Por qué mi hija no sería tu juego también? ¡Dime!
—Créeme, no estaba con tu hija, ¡te lo juro! Gerald me mataría en cuanto se enterara, lo sabes mejor que nadie.
—¡Gerald y yo te v