Avancé mi paso hacia él hasta casi correr y salté directo a sus brazos, respirando su olor, preguntándome si era real que su figura estaba frente a mí.
—¿Eres realmente real? —Pregunté, presionando mi cara contra su pecho, sintiendo sus manos en mis caderas después de dejarme en el suelo—. Espero que no sea una mentira cruel del mundo tenerte aquí frente a mí.
—Soy real Mili y espero que tú también lo seas, no podría vivir sin ti otra vez —murmuró en mi oído con esa voz ronca y sexy que no habí