Hola, querido suegro.
Tomé la mano de Gerald, aferrándome suavemente a su cuerpo, acaricié su brazo y volteé mis ojos hacia Carlos que tenía una cara de completa culpa por cómo me había hablado.
Sonreí y estiré mi mano a su pequeña mejilla sonrojada, se veía tan lindo y aunque había crecido un poco más, todavía lo veía como ese niño que conocí hace años.
—Lo siento Mili...
—¿Crees que tu papá sigue siendo el mismo? —Pregunté directamente sin dejar de lado mi sonrisa e interrumpiendo su aparente disculpa por el er