Mundo ficciónIniciar sesiónPara cuando los primeros rayos del alba aclararon el día, Medreth era perseguida por una horda de 500 jinetes hsianitas que le disparaban una lluvia intermitente de flechas. Por fortuna para ella la distancia evitaba que le atinaran aunque algunas pasaron preocupantemente cerca. Azuzó al caballo pero no parecía posible que aquél animal pudiera cabalgar más rápido.
A los lejos los centinelas shangios divisaron a la heroína aproxim&a







