EL PEQUEÑO JARAMA

A la mañana siguiente, nada más llegar al despacho,

Luis llamó a Sergio Mayoral para decirle que se tomara unos días libres, pues necesitaba pensar que iba a hacer puesto que no confiaba en él.

Sergio, salió del despacho cabreado y fue a tocar un poco las narices a Ricardo Bautista, pero esta vez la jugada le salió mal, pues Alicia se lo impidió.

—Sergio, deja en paz a Ricardo que no te ha hecho nada —dijo Alicia.

—No sé qué puedes ver en este perdedor —respond

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