Sombras en el mirador
El viento nocturno soplaba con una hostilidad que parecía calar hasta los huesos. Julieta permanecía de pie frente a la fachada del restaurante, abrazándose a sí misma mientras sus hombros temblaban, no solo por el descenso de la temperatura, sino por la adrenalina residual de su enfrentamiento con Alexander. Cuando los faros del auto de Taylor iluminaron la acera, sintió que una parte de su ansiedad se disipaba, sustituida por un eco del pasado que se negaba a morir.
Tayl