POV de Elara
Dejamos la casa de la costa en la cuarta mañana, tal como estaba previsto. Empaqué la misma maleta que Damien había editado el primer día y no volví a añadir nada. El viaje de vuelta se sintió diferente al de ida. Más silencioso, pero de otra manera. No era el silencio de dejar cosas atrás, sino el silencio de cargar con algo nuevo sin saber todavía dónde ponerlo.
Damien conducía. Yo observaba los campos pasar y pensaba en Daniel de pie a la orilla del agua, mirándonos mientras nos