Punto de vista de ElaraLos pasos se alejaron por el pasillo, dejándome sin aliento en el silencio de mi habitación. Mi corazón golpeaba contra mis costillas con un ritmo salvaje que coincidía con el palpitar entre mis piernas, donde Damien me había frotado por encima de los jeans solo minutos antes. Dios, sus dedos… firmes, insistentes, como si fuera dueño de cada centímetro de mí. «Pequeña virgen apretada, apretándome como si hubieras nacido para ello». Sus palabras resonaban en mi cabeza, sucias y posesivas, haciendo que mis bragas se humedecieran de nuevo. Apreté los muslos, odiando cómo mi cuerpo ansiaba más de esa oscura dominancia, incluso mientras el miedo me arañaba el pecho. Era mi hermanastro, por el amor de Dios. Peligroso, con esas sombras en sus ojos que insinuaban secretos capaces de destruir esta frágil familia. Cerré la puerta con más fuerza, pero el sueño llegó a intervalos, sueños retorcidos con su mirada gris devorándome, su polla empujando profundo hasta que despe
Leer más