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—Siempre he visto a mi chica perfecta como la clase de chica a la que no le importaría que hora es, estaría disponible para escaparse conmigo por un helado o algo de comer—dijo el pelinegro a la chica que acaba de conocer.

— ¿Y Dione es así? —le preguntó ella. Ambos estaban caminando por el parque, habían decidido dejar la heladería debido a que se les hacía un poco hablar sobre ellas si ambas chicas se encontraban ahí.

—Creo—dijo—. No es como si le hubiese escrito a las doce de la noche para ir a comernos unos tacos—volteó a ver a Irene—. Aunque nos sería mala idea.

—Puedes intentar y ver, siempre es bueno tener a alguien con quién comer en la

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