Al despertar a la mañana siguiente, algo me aplastaba los pies. Mi brazo aún estaba torpemente extendido sobre el rostro de Ryden, mientras mis piernas quedaban atrapadas en la cama.
Pateé con las piernas antes de escuchar un gruñido y algo golpeando el suelo. Lucas se incorpora, sacudiendo la cabeza.
–¿Qué haces al pie de la cama? –Se frota los ojos antes de estirar los brazos por encima de la cabeza, con la espalda crujiendo.
–Bueno, estaba durmiendo hasta que me pateaste y creo que tu dedo m