ELARA
—¡Ellie! —llega una voz suave y lejana, el sonido amortiguado, como si la persona hablara bajo el agua.
—¡Déjame dormir! —gruño de vuelta.
—Ellie, ¿puedes oírme?
—Claro que puedo oírte, vete, estoy cansada —bostezo, girándome para quedar frente a Ryden. Solo que él no estaba allí. Me incorporo, mirando alrededor de la habitación, pero no hay nadie.
—¿Ryden? —llamo, bajando de la cama y caminando hacia el baño. Rápidamente orino, me lavo las manos, me mojo el rostro y me seco con una toall