Benício
llegué en éxtasis, qué delicia de mujer que es. Siempre idealicé su cuerpo, el tamaño y los detalles de sus senos, pero me sorprendió aún más. Si pudiera, estaría con ella en ese mismo momento, pero no puedo y este NO hace que me interese aún más. Me toqué pensando en ella y en todo lo que mi mente fértil, caliente y varonil deseaba lograr con aquella chica inocente ya la vez tan sexy.
A altas horas de la noche ya estaba cansado y se había conformado creyendo en su mujer según las leye