Pasaron unos días y Benicio, cada vez que podía, veía de lejos a su amada a través de la cerca. Él y Kayon todavía estaban pensando en cómo sacarla de allí de manera segura, los trabajadores del clan que fueron contratados para trabajar en la granja, nunca vieron quiénes eran los nuevos dueños y quién les dio las instrucciones, fue un capataz contratado.
Benicio y Kayon se mantuvieron en total confidencialidad, ya que no querían que Salazar se llevara a Valentina cuando supiera que estaban cerc