Valentina
Necesitaba pensar bien qué hacer, si me iba con mi abuela Carmem, Salazar se lo cargaba todo con Benicio y hasta con su familia. Necesito ganar tiempo para alejarme de aquí, pero cuando Benicio y su familia también estén a salvo.
Todavía estaba sentada en la cama cuando Kesia llamó a la puerta.
— Valentina, ¿puedo pasar?
— Usted puede, señora.
— ¿Todo bien?
— Sí. — respondió Valentina con frialdad.
— Aquí tienes una muda de ropa. — Kesia supo que por su expresión abatida algo andaba m