Elizabeth
Llegué a casa llorando, me senté en el sofá y no podía creer que estuviera vivo. Una vez más sentimientos mezclados por dentro y yo llegaba a sentir falta de aire. Estaba vivo e iba a ver nacer a nuestro hijo, aunque ya no fuéramos una pareja...
¡Qué gran ironía Elizabeth, quería vengarse de él por amor a su padre... y ahora voy a darle un hijo a ese hombre!
- ¡De ninguna manera... si él murió, murió de verdad y nunca sabrá que ese bebé es su hijo, lo negaré mientras yo viva!
[...]
An