Mundo ficciónIniciar sesión‘’…diablo al que le hablaron tanto de su maldad que acabó por creérsela…’’
Me aferro a las piernas de Yerania. Van empapadas en placer y yo me pierdo en el dulce aroma de su piel. Sé que hago mal. Sé que no debo de estar acá. Mi lugar es en casa, con la mujer que amo. ¿Qué hago en este burdel barato?
La mujer de rizada cab







