María Isabel
Burak y yo estamos tomando un delicioso té negro, él mismo lo hizo y debo decir que sabe muy bien, ninguna cafetería a la que he ido logró este sabor. Por el momento estamos solos, bueno, pancho también. Los demás salieron hace dos horas.
Me cuenta cientos de historias de cuando eran pequeños, no paro de reír por las tonterías que hacían desde los 6 años.
— ¿Cómo es que Amin metió su cabeza en su agujero? — dejo el té sobre la mesa, de tanto reír voy a tirarlo sobre mi.
— No sé,