CAPITULO XXIII
UN POCO DE ATENCION
Eduardo sentía simpatía por aquel hombre extraño, que resultaba en todo diferente a los que él conociera en su corta, pero intensa vida. No le gustaba sentir aquello, y luchaba contra ello pero su cerebro le decía una y otra vez que aquella era su última oportunidad, así que decidió ceder, pero solo un poquito. Bajar al salón no significaría nada en realidad pensó, así que descendió, no los escalones que le separaban de aquel especio físico, sino los que le se