SILLÓN DEL VIEJO DE LA CASA
Jesús de Montiel, se acomodó en el orejero del viejo jean Pierre y con su bata puesta sobre sus hombros se sintió como poseído por su sabiduría y su ánimo siempre optimista y seguro en apariencia. Sacó de un cajón unos dibujos a medio acabar y los miró con ojos de admiración para a continuación como si de una ofrenda se tratase trazar líneas donde se suponía debían hallarse sin que pudiese terminar el diseño de aquello que resultó ser un ala para juegos que los niños