CAPITULO XXIV
LA SEGUNDA MUERTE
Cuando Jesús de Montiel se sintió cercano a su final, mandó llamar a Eloísa y ésta le tomó de la mano, ya débil y huesuda, sentada en el borde de la cama, como haría una madre. El la miró con ternura y le sonrió con algo que más era ya una mueca que una sonrisa.
-Mi querida Eloísa eres la tercera muerte, de un hombre que alzó de la nada un imperio que no da dinero, sino paz a quien viene a refugiarse entre sus muros…tienes que ser fuerte y pensar de vez en cuando