D E C I M O | Q U I N T O .
Decimo quinto.
Si moría en aquel mismo momento, lo haría llena de dicha.
Nada podía compararse con lo que estaba sintiendo, nada.
Los labios de Magnus devoraron todo a su paso, llevando un ritmo que se torno errático. Sus lenguas batallando por el poder, el fuego de su boca incendiando todo a su paso.
Némesis no podía esperar menos de un hombre que llevaba ese mismísimo fuego en las venas.
Las manos del Alfa recorrieron su cintura, apretándose a la curva con fuerza levantándola hacia arriba. Au