214 - Una sentencia tentadora.
El sol de la tarde se filtraba a través de las cortinas del hospital, llenando la habitación con una luz suave y cálida. Guisselle, con su cabello suelto y una expresión de cansancio, observaba por la ventana mientras esperaba que Fabio terminara de hablar con el médico. Aunque había insistido en que estaba bien para caminar por su cuenta, Fabio no quería escuchar razones.
La puerta se abrió, y él entró, luciendo tan impecable como siempre, pero con un destello de preocupación en sus ojos. Se a