La noche caía lentamente sobre la ciudad mientras una enfermera caminaba hacia la habitación de Leandro para hacer la inspección de rutina. Como de costumbre, se identificó con los guardias apostados en la entrada y recibió una breve aprobación antes de ingresar. Sin embargo, esta vez no sabía que Daniel se encontraba adentro, trabajando y vigilando a su amigo.
La mujer entró con paso seguro, pero no vio a nadie en la habitación. Aprovechando la aparente soledad, avanzó rápidamente hacia el sue