139 - No es tan descabellado.
Daniel se sentía aliviado mientras la joven enfermera le confesaba que estaba enamorada de su hija. La revelación de la enfermera disipó sus temores, pues, por alguna razón él deseaba conocerla más.
— No sabes cuánto me tranquiliza escuchar eso — dijo Daniel, esbozando una sonrisa y sin pensar —. Pensé que había alguien más.
— ¿Por qué?
— Pues, porque me haría competencia. Es decir… soy un asco para esto, pero, me gustaría invitarte a salir. Un desayuno, almuerzo o cena… lo que sea — dijo demas