Alejandro
Al principio, cuando Catalina sugirió dar un paseo hasta Vallecas, estuve a punto de oponerme, porque ir a ese tipo de gueto siendo un multimillonario que no estaba haciendo campaña para ningún cargo de liderazgo era, en cierto modo, peligroso.
Pero al ver el anhelo y la compasión en sus ojos, algo dentro de mí se movió, como si estuviera dispuesto a hacer todo —y cualquier cosa— por ella.
Además, el imperio de mi padre tenía un proyecto realmente importante, y a mí me asignaron revis