NINA
Alejandro entró a la mansión primero, con Carlos cargando su maletín detrás de él.
―Bienvenido ―saludé, pero no me dirigió ni una mirada, ni respondió, solo emitió un murmullo y se fue escaleras arriba.
Hacía mucho tiempo que no lo veía así de… diferente.
¿Qué podría haber salido mal?
Todavía estaba ahí parada intentando descifrar qué le pasaba, cuando Catalina entró arrastrando los pies, pálida y con cara de estar ligeramente enferma.
―Buenas noches, Nina ―murmuró débilmente, encaminándos