ALEJANDRO
La cena fue diferente esta noche. Aunque no era exactamente la primera vez que cenaba con Marisol. No podía quitarme de encima la conciencia de que esta era una de las primeras cenas de padre e hija que teníamos en cinco años.
Seguía mirando su pasta y evitando mi mirada, luego cuando pensaba que nadie la observaba, se quedaba mirando a Catalina.
Una vez que Nina dio un paso atrás después de servir, Marisol la miró, y luego volvió a mirar su comida, sabía que quería decir algo, pero n