ALEJANDRO
La reunión llevaba cuarenta minutos corriendo, pero no podía deshacerme de la sensación que persistía.
Padre hablaba sobre la adquisición Vega, algo sobre los términos de la cláusula secundaria que Carlos había señalado, y yo asentía en los momentos correctos y decía las cosas correctas, pero mi mente estaba en otro lugar completamente.
Seguía pensando en cómo había lucido Marisol esta mañana.
El cuaderno de bocetos bajo el brazo, lo de los pasteles de almendra. La manera en que lo ha