Luna despertó y se sintió extraña al ver que Roberta ya no estaba en casa, además de la nota que le dejó sobre la mesa, en su corazón sintió una gran corazonada, ella cogió el teléfono de casa para llamarla, pero Roberta no le contesto las llamadas, aun así, no quiso salir de casa, estaba fiel a su pronta recuperación.
Por otro lado, estaba Roberta emocionada al llegar a la casa de empeños, los ojos del comprador se iluminaron rápidamente.
—Puedo comprarlos, pero debes llenar este formulario, a