Estoy cansada.
PUNTO DE VISTA DE ISABELLA
Mis tacones resonaban en el suelo de mármol mientras caminaba de un lado a otro por el despacho de mi padre. El verdugo Cruz me había informado al llegar de que estaba en una reunión y me había invitado a pasar para esperar.
Me estaba haciendo esperar. Tenía que ser deliberado. Mi padre era consciente del tiempo, nunca le gustaba que le hicieran esperar ni hacía esperar a los demás.
Ya eran más de las tres y él había dicho a las dos de la tarde. Deliberado, entonces