PUNTO DE VISTA DE ISABELLA
Demasiado fuerte. La voz masculina a mi lado parecía venir de lejos, pero era demasiado fuerte para mis oídos. Los pitidos, agudos e interminables, me perforaban el cráneo.
Intenté levantar las manos para taparme los oídos, pero mis brazos no me obedecían, solo mis dedos se movían. Estaba demasiado oscuro. No veía nada. Sentía los ojos pesados y luchaba por abrirlos.
Entonces oí una voz femenina: «¿Por qué no deja de mirar el móvil?».
Lizzy.
Volví a mover los dedo