>>> Bastien Delacroix:
La tenía debajo de mí, temblando, con la piel brillando con su sudor, con ese aroma suyo mezclado con el mío que me enloquecía. Maldición… verla gemir así, con sus pezones húmedos después de que probé esa leche que no era para mí, verla esconder la cara roja de vergüenza… ah, me excitaba más que cualquier m@ldita fantasía.
—Eres mía, Margot… —murmuré contra su cuello, sintiendo su respiración entrecortada.
Mis labios bajaron por su clavícula, saboreando la sal de su p