Capítulo 74: Quiero ver a mis bebés.
—¡¡Bastien, hijo de perra!! —soltó Tristan con furia, pateando con toda su fuerza una silla que se estrelló contra la pared.
¡PUM!
La madera se partió en pedazos, cayendo sobre los vidrios.
Tristan respiraba fuerte, con el pecho subiendo y bajando con violencia y su mandíbula que temblaba de ira.
Él se llevó las manos al cabello, en un gesto lleno de furia.
—¡No… no puede ser! —murmuró, con la voz desgarrada de furia.
¡Riiing! ¡Riiing!
El sonido del móvil estalló en el bolsillo de su