Capítulo 60: Eso eres para mí: nada.
El silencio reinó en la oficina del CEO Delacroix.
Bastien la miró sin parpadear, con su rostro inexpresivo, que rápidamente se llenó de frialdad.
La prueba temblaba apenas en su mano, y él la dejó sobre el escritorio como si arrojara un documento sin valor, sin siquiera rozar los zapatitos en la caja.
—Vamos a tener un heredero —continuó ella, dando un pasito—. Formaremos una familia, Bastien. Es tu hijo… el nuestro. Lo mejor es adelantar los planes y casarnos lo más pronto posible, ¿sí