Madeleine observó con placer el efecto que sus palabras habían causado en Bastien.
—Está vivo —le dijo la mujer, con un tono en su voz melodioso y divertido, claramente, sintiéndose triunfante—. O bueno… lo que queda de el pobre Charles… Tras ese accidente, Charles Rochette casi muere… Qué ironía, ¿no? Todos creyéndolo muerto. Qué tragedia tan conmovedora, tan conveniente —continuó, paseándose por la oficina a pasos lentos—. Pero, claro, los Rochette ocultaron su desaparición. Lo silenciaron