Capítulo 36: Grietas en el silencio
La mansión se sentía diferente a la mañana siguiente.
Liliana lo notó en cuanto salió de su habitación.
El ambiente era tenso, casi inquieto. Los guardias se movían por los pasillos con más frecuencia de lo habitual, hablando por auriculares e intercambiando breves conversaciones que se interrumpían al acercarse alguien. Incluso el personal parecía más callado, con sonrisas forzadas y distraídas.
Algo estaba pasando.
No podía explicar por qué lo sentía con ta