Capítulo 37: La Sombra de la Guerra
Cuando Dante regresó a la mansión, reinaba un ambiente de tensión.
Varias camionetas negras se alineaban en la entrada. Guardias armados custodiaban cada acceso, con semblante sombrío, vigilando la propiedad. Los teléfonos sonaban sin cesar. Se daban órdenes desde todos los rincones de la finca.
Liliana estaba cerca de la escalera cuando se abrieron las puertas principales.
Dante entró rodeado de Luca, Enzo y varios hombres armados.
En cuanto lo vio, supo que