—¡Hazel! —grita Apolo cuando se crea una luz dejándolos cegados por un momento.
—Hola. —Ella se sienta con naturalidad.
—Muñeca, ¿estás bien? —Corre y la abraza.
—Si, estoy bien, fue como una pequeña picadura. —Hazel estaba tranquila—. Espera un momento… creo que la transformación me dejó un poco sorda o, ¿en serio me llamaste muñeca? —Ella lo ve muy divertida.
—Siempre te llamé así, eras y sigues siendo tan linda que pareces una muñeca. —Apolo acaricia su mejilla con sus nudillos.
—Que lindo,