Capitulo 33: Reacciona, maldición.
Alguien interrumpió un sueño profundo, uno de esos sueños felices, tranquilos, llenos de recuerdos. La claridad en las imágenes y los hermosos colores intensos resaltaban por doquier y daban paz y tranquilidad. El césped verde, al parecer recién cortado y la pequeña Mía corriendo descalza, sintiendo la humedad en sus pequeños pies.
- Mi amor ¡a comer! - gritaba la madre de Mia desde dentro de una pequeña casa de madera.
- Ya voy mamá - respondía ella, sintiendo el aroma suave de una lanzaña