Mía y Zamir aun eran libres, pero debían resolver qué pasaría entre ellos, lo que era claro era que no deseaban separarse, en la mirada de ambos lo único qué deseaban era estar solos, se necesitaban el uno al otro y una vida lejos no era una opción para ninguno de ellos.
- ¡Hey! ¡Más respeto! Mira que aun estas en la mira! - Le dijo Mia luego de haber sido nalgeada en plena vereda, camino a la heladería de don pancho, cuyos helados artesanales eran los más deliciosos de la ciudad.
Zamir la