Capítulo 20
Punto de vista de Alex
No podía volver a casa.
La simple idea de entrar otra vez en esa casa —nuestra casa—, donde todavía resonaban en mi cabeza los gemidos de Chloe y donde el semen de Joel había manchado nuestras sábanas, me provocaba náuseas. Me registré en el hotel decente más alejado que encontré: el típico con cortinas blackout y whisky en la neverita, suficiente para calmar la oscuridad que se estaba formando en mi mente.
Tiró las llaves sobre la mesita de noche, me dejé cae