Capítulo 38- parte 2
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—Buuu —se quejó ella, pero Thia me hizo un gesto con la mano—. No te preocupes, hijo, nosotras nos encargamos de los platos. Acabas de llegar hoy, deberías descansar.
Me incliné y les di un beso en la frente a las dos.
—Buenas noches, mamás —dije antes de subir a mi habitación.
Arriba, suspiré mirando el techo. ¿Qué coño me pasaba? ¿Pensamientos sexuales sobre esas almas preciosas que me criaron? Era retorcido, claro, pero mi polla ni se inmutó. Latía al recuerdo de