Las palabras de Lauren estaban llenas de una confianza que desconcertó a muchos pero no a Sebastián y al señor Rivera, ellos sabían muy bien que la mujer era muy decidida cuando se proponía algo y más si se trataba de proteger a sus bebés.
— Muy bien, entonces vamos a ir a juicio y espero que esos tres paguen por lo que le hicieron a mi esposa. Si es necesario también pienso testificar y decir todas las zanganadas que ese malviviente le hizo a Lauren, las veces que la golpeó e incluso en una o