Esa venda da toda la impresión de que estás intentando ocultar algo. Nadie se hace una herida en el dedo anular de la mano izquierda. Tenía todo el derecho a estar enfadado con ella, incluso más de lo que él mismo creía. Se dio la vuelta para no mirarlo. Se preguntó por qué se habría dejado llevar por Rosa. Aquella situación no era más que un embrollo, un tremendo lío del que en parte tenía la culpa.
-A la hora de comer saldré a encargarme del anillo -dijo con voz ronca mirando su dedo.
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