LYNETTE
El ácido estomacal se me sube a la garganta, en cuanto las palabras del padre de Ariella brotan con venenosa intención de su boca, sé que lo hizo para que me mantuviera en este estado, solo son un par de segundos, aunque nadie se haya dado cuenta de mi estado, es más, ni el mismo Brentt, pero estoy segura de que sí, el hombre que me mira como amenaza y que está frente a nosotros.
Ladeando una tierna sonrisa, pero que es más bien una muestra de guerra. Brentt me había colocado el collar