LYNETTE
Las palabras que suelto parecen irreales y comprendo la mirada de Zair, quien endurece su gesto y niega con la cabeza.
—¿Te has vuelto loca? —refuta—. Esto es la mafia, Lynette, no son juegos universitarios ni nada por el estilo.
—Lo sé, escuché que ellos te quieren matar —susurro.
—No te metas en asuntos que no te corresponden —me corta.
Me quedo callada un par de segundos.
—Solo intento…
—Lo sé, pero comprende que eres la esposa del Capo, por contrato o no, eso no importa, si me