LYNETTE
La cabeza me duele, es como si me hubieran golpeado, poco a poco abro los ojos hasta darme cuenta de mi realidad, no se trató de un sueño, Brentt fue a verme minutos antes, me hizo devolverle el anillo, luego me inyectó algo que me hizo perder el conocimiento de manera rápida. Todo era real, él me alejó de mis hijos, me encuentro dentro del mismo avión, trato de quitarme el cinturón al sentir náuseas.
—El baño está al fondo —me dice un italiano armado.
—Gracias —respondo de mala gana.