A las cuatro de la tarde estaba la chica a las puertas de la mansión de los Hastings, abrió la boca en gesto de sorpresa, apenas estuvo en el lugar de la boda se dió cuenta que Charlotte se estaba casando con un hombre rico, pero no tenía idea de la dimensión de la riqueza.
Había llamado a su ex compañera de trabajo, porque necesitaba cambiar de aires, estaba cansada de servir mesas, iba a pedirle que hablara con el esposo para que le diera un traybajo más digno, según ella, al ver la majestuos